La polémica sobre el nuevo modelo de financiación autonómica, continúa in crescendo. Como corresponde a un asunto verdaderamente trascendente, pues no en vano se dilucida cómo se pagará la gran mayoría de los servicios públicos, regiones y partidos van radicalizando sus posturas a medida que se acerca la hora de la verdad. Tal y como quedó esbozado antes del verano, la batalla está claramente planteada entre Cataluña y el resto de España. Así, mientras todos los partidos de la región mediterránea, incluido el PSC, consideran que «la exposición» sobre el nuevo modelo que planteó el jueves el ministro Solbes «no ayuda a llegar a acuerdos», las comunidades pobres, o no históricas, como se las quiera llamar, están cada día más dispuestas a aceptar los planteamientos del Ejecutivo, que pasan por entregar a los entes autonómicos el 50 por ciento de la recaudación impositiva.
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